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Cómo hacer ejercicio a los 60 años

Cómo hacer ejercicio a los 60 años

Dicen que la juventud no está en la edad de la personas sino en la mente, y esto es algo muy cierto. Si eres una persona activa a la que le gusta hacer deporte, no importa si tienes 30 o 60 años, pues podrás disfrutar de todos los beneficios que el deporte te puede aportar a tu vida. El ejercicio a los 60 años es posible, aunque no sea muy intenso en algunas ocasiones puede ser altamente beneficioso para poder mejorar la calidad de vida de las personas. Pero, ¿cómo hacer ejercicio a los 60 años?

Acude a tu médico para un visto bueno

Si no has ido al médico últimamente y quieres comenzar a hacer ejercicio, antes de empezar nada deberás ir a que te dé el visto bueno. Te hará un examen físico para evaluar tu condición y se asegurará de que estás lo suficientemente sano como para poder comenzar a coger un buen ritmo de ejercicio.

Será el momento para descubrir si algún problema médico que pueda afectar a tu rutina de ejercicios. Es posible que tengas que ajustar el ejercicio a las condiciones que tengas por ejemplo si tienes problemas del corazón, artritis o diabetes. Pero el ejercicio también puede ayudar a mejorar estas condiciones, por lo que no te desanimes. Sobre todo tienes que asegurarte que haces el ejercicio de manera segura.

Los beneficios del ejercicio superan con creces el miedo a empezar. Aumenta la movilidad, el equilibrio, reduce las enfermedades crónicas, ayuda a perder peso y aumenta la masa muscular magra, por si fuese poco también mejora la calidad del sueño.

Te recomendamos que también leas este otro artículo de unCOMO en el que te contamos Cómo ejercitarse después de los 50.

Vigilar el progreso desde el principio

A medida que comiences a hacer más ejercicio, es posible que desees utilizar algunas herramientas sencillas para realizar un seguimiento de tu progreso y, así, controlar que el ejercicio que estás realizando es del todo saludable. Puedes usar las siguientes herramientas:

  • Un podómetro o actividad de seguimiento para registrar la cantidad de pasos que realizas cada día.
  • Un cronómetro o temporizador de tiempo para controlar tus entrenamientos y controlar tu pulso antes y después de hacer ejercicio.
  • Un cuaderno o un diario para llevar un registro de ejercicio y ver tus avances o retrocesos.

Es buena idea realizar un seguimiento de tu progreso desde el principio porque es probable que no veas resultados inmediatos, pero a largo plazo te sorprenderás de los buenos resultados y de lo bien que te sientes.

Empieza de forma progresiva

Todos los entrenamientos deben comenzar con un calentamiento y un buen estiramiento. Puedes realizar un buen calentamiento con ejercicios de piernas y de brazos sencillos en columpios de algunos parques públicos o haciendo rotaciones de tronco. Estos calentamientos son buenos para conseguir que tus músculos funcionen mejor y la circulación sea la adecuada, además de evitar lesiones durante el ejercicio.

Si vas a correr tendrás que prepararte bien antes. Para calentar antes de correr camina lentamente y de manera constante durante unos minutos antes de comenzar a aumentar el ritmo. Respira con un buen ritmo y no te preocupes si vas despacio los primeros días, poco a poco empezarás a desarrollar una rutina mucho más apta para ti.

Ejercicio a los 60 años

Por desgracia, el aumento de peso y la incapacidad para perderlo aumenta después de los 60 años. El envejecimiento natural conduce a la pérdida de masa muscular lo cual, a su vez, se ralentiza la tasa metabólica del cuerpo, añadiendo kilos nada deseados.

La actividad aeróbica ayudará a mejorar tu ritmo cardíaco, quemarás la grasa que te sobra y promueve una mejor salud cardiovascular. Si no lo has hecho ya, puedes comenzar con 30 minutos diarios con cualquier ejercicio cardiovascular que te guste: caminar a paso ligero, jugar al tenis, hacer natación, ciclismo o baile son buenas formas de comenzar a hacer ejercicio aeróbico. Lo pasarás en grande mientras haces ejercicio.

Los ejercicios de fuerza y equilibrio también son una buena idea para ti. Encuentra los ejercicios que mejor se adapten a tus gustos e intereses, ve bebiendo agua mientras te ejercitas y recuerda valorar si ese ejercicio es bueno para ti o si quizá es mejor cambiar a otro, siempre dependiendo de tu condición física y de salud.

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